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Veganismo: la delgada línea entre la ética y la moda

Hace diez años en Madrid era bastante más complicado que en la actualidad encontrar no solo establecimientos veganos, sino que tuvieran opciones sin productos de origen animal. Pocas personas alejadas del movimiento por los derechos animales podían definir correctamente el término y ya era un hito saber qué comía o no una persona vegetariana. Hoy sigue existiendo confusión con esta terminología, el asunto no se ha aclarado de la manera que nos hubiera gustado a quienes tenemos claro que se trata de respeto hacia las vidas de todos los animales. En la actualidad, el veganismo camina sobre una delgada línea entre la ética y la moda; se manejan vocablos que suenan bien, pero que alimentan la confusión como flexivegetariano -un vegetariano que come carne y pescado a veces, pero entonces, ¿cómo va a ser vegetariano?

¿Existiría esta flexibilidad en discriminaciones que afectan a los humanos como el sexismo, racismo, homofobia…? No hay que olvidar que el “flexi” se une a la palabra vegetariano y esto implica el consumo de huevos, lácteos y/o miel y la utilización de otros productos derivados de animales en el día a día.

Leímos hace unos días en el periódico 20 Minutos que un 7,8 por ciento de la población española se declara “veggie”. La noticia recogía que casi un 60 por ciento del total lo hacía por motivos éticos o animalistas. Si no hubiéramos visto otras cifras que aporta esta información, utilizando una regla de tres hubiéramos concluido que al menos un 4,68 por ciento del 7,8 por ciento del total son personas veganas, pero no. La encuesta afirma que el 0,2 por ciento son veganas, el 1,3 vegetarianas y el 6,3 flexivegetarianas.

La reflexión es lógica: “¿Cómo es posible que respondan por motivos éticos o animalistas y sigan consumiendo productos de origen animal el 7,6 por ciento del total?

Los resultados anteriores muestran la tendencia a considerar el veganismo como una moda, un capricho, un momento… El problema es obvio: la temporalidad y la reducción de un movimiento activista y político a una dieta llena de coloridos vegetales y superalimentos. Hace diez años en Madrid, hablamos en primera persona, éramos seres extraños, radicales y teníamos que demostrar que nuestra salud era de hierro. Entonces la mayoría nos conocíamos y colaborábamos con unas u otras organizaciones en distintas tareas. Éramos activistas y sí existían los recetarios, como el mítico de recetas veganas de ALA, pero intentábamos ponernos al día leyendo la base filosófica que sostiene el movimiento antiespecista -en este sentido os recomendamos el blog “Ética más allá de la especie” de Óscar Horta, activista antiespecista y profesor de filosofía moral en la Universidad de Santiago de Compostela. Desde algo menos de un par de años, se notó un cambio, de pronto todo el mundo conocía a un vegano o vegana y se morían de ganas por ir a un restaurante vegano. Las revistas, sobre todo las centradas en salud y belleza, y los periódicos comenzaron a publicar artículos y las televisiones a emitir reportajes sobre veganismo. Dejó de ser un tema “marginal” y comenzó a llamar la atención como una nueva moda.

Hace una década en Madrid soñábamos con un restaurante vegano para salir tranquilamente sin tener que explicar qué comíamos y qué no -el primero fue Loving Hut y aún recordamos cómo mirábamos a través de sus cristales para ver cuándo acababan las obras y se producía su apertura- y también con tiendas veganas para poder comprar con calma -abrió el camino la extinta Vegania-, pero sin tener que mirar las etiquetas con lupa.

Afortunadamente cada vez tenemos más negocios veganos y con opciones que facilitan y ayudan a normalizar, algo tan sencillo como no querer utilizar a otros animales en nuestro beneficio. Por eso, el 10 de diciembre de 2015 surgió este medio Madrid Vegano con el fin de recoger todas las novedades que surjan en la Comunidad de Madrid y por supuesto, como una herramienta para difundir las acciones solidarias veganas y antiespecistas. Durante este tiempo hemos vivido cosas que nunca hubiéramos imaginado como ferias veganas en las que la gente ha hecho cola en la puerta o “Capital Animal” que fue un acontecimiento espléndidamente organizado y realmente emocionante.

Las modas son efímeras y se quedan en la superficie. El veganismo no es una moda ni se trata de amar y de ser bondadosos con el resto de animales, sino de respetarlos y ser justos con ellos.

Es un compromiso de por vida y no una fase que dura unos meses y que acaba cuando hay algo más “trendy” en las redes sociales. No hay que olvidar que al final de esta reflexión se encuentran las vidas de millones de animales a los que se mata para ser consumidos por los humanos -el sector cárnico ha “sacrificado” en un año en España 850 millones de animales, cuyas vidas acababan de empezar, como ilustra este artículo de El diario.

Fotos | Madrid Vegano (Manifestación Antiespecista del 5 de noviembre de 2016 / ¿Qué es el veganismo? de Promoviendo el veganismo / Feria vegana de Capital Animal

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