Ser vegana en un mundo que no lo entiende. En el mundo en el que vivimos la relación entre el ser humano y el resto de animales es básicamente utilitarista. En lugar de reconocernos como animales y explorar todo lo que nos acerca a las distintas especies con las que convivimos, levantamos una barrera en la línea del pensamiento de Descartes. Este, en el siglo XVII, sostenía que el comportamiento animal puede compararse con el de las máquinas.
Sí, estamos en pleno siglo XXI, pero comparar a un animal no humano con una máquina justifica la utilización a todos los niveles que hacemos de ellos. En muchas ocasiones alivia la conciencia -aquí entra en juego la disonancia cognitiva, cuando nos autoengañamos minimizando la valía de los animales con los que compartimos planeta. Este es uno de los puntos que trata Melanie Joy en “Por qué amamos a los perros, comemos cerdos y usamos vacas: una introducción al carnismo”.
En su libro, la psicóloga define el carnismo para referirse a la ideología dominante que defiende el consumo de carne y productos de origen animal. Además explica cómo su aceptación llega a través de tres enes: normal, natural y necesario. Es decir, un diálogo que podría ser: “Como carne porque siempre se ha hecho, porque es natural y porque lo necesito para estar sano”. Posteriormente se añadió una cuarta ene, en inglés “nice” que viene a decirnos que se come carne porque es agradable, da placer. Ese “normal, natural, necesario y me gusta” cubre entre el ochenta y tres y el noventa y uno por ciento de las razones por las que la gente dice comer carne.
Y en la NEWSLETTER cada semana más recomendaciones directas a tu mail y te llevas DOS REGALOS, el mapa de MADRID VEGANO y el EBOOK “Fuera dudas, miedos y confusiones. Te doy 12 soluciones”
Un deseo común por vivir, gozar de libertad y no sufrir

No se puede obviar que animales no humanos y humanos contamos con diferentes capacidades, pero eso no implica un deseo común por vivir, gozar de libertad y no sufrir. El argumento de las capacidades superiores pone a quienes lo esgrimen en un aprieto. Como rebate el filósofo Oscar Horta en su libro “Un paso adelante en defensa de los animales” y en su blog “Ética más allá de la especie”, “hay muchos seres humanos, como aquellos y aquellas con diversidad funcional intelectual o los niños y niñas de corta edad, que no tienen esas capacidades”.
En un mundo en el que los animales son torturados y utilizados de todas las maneras posibles, y de algunas inimaginables, siempre han existido personas que, de una forma u otra, actúan ante esta injusticia. El libro “Qué es el veganismo” de Valéry Giroux ofrece un interesante repaso histórico por la evolución del vegetarianismo y veganismo. El veganismo no es una moda ni un plato de comida colorida que colgar en Instagram, es un movimiento político y social. Si bien existía un pensamiento colectivo de defensa hacia los animales antes del siglo XX, fue la Vegan Society la que dio un nombre al hecho de no alimentarse ni de utilizar a los animales en ningún ámbito de la vida con el fin de respetarlos y causarles el menor sufrimiento posible. Así en 1944 surgió el término vegan en el Reino Unido.
A partir de aquí, el veganismo fue asentándose y convirtiéndose en un movimiento que lucha contra una discriminación basada en la especie, que alza su voz por quienes no pueden hacerlo. En 2005, un hito fue el lanzamiento de Earthlings, un documental que refleja la crueldad a la que se somete a diario a millones de animales para comida, investigación, vestimenta, entretenimiento… Narrado por el actor Joaquin Phoenix, ha cambiado la vida de muchas personas a lo largo del mundo. En esta línea, casi una década después, en 2014 se lanzó Cowspiracy. Este segundo ahonda en el impacto ambiental de la ganadería y muestra la inacción de las organizaciones ambientales al respecto.
Una isla de esperanza: los santuarios

Hoy, en 2026, nadie puede discutir datos como el siguiente: el 77 % de la soja que se produce a nivel mundial se utiliza para alimentar al ganado, no para el consumo humano directo.
Si se habla de impacto medioambiental y animales, visualizamos una vaca. Y aquí aparece una isla de esperanza: los santuarios. Espacios en los que los animales llamados de consumo: vacas, ovejas, cerdos, pollos… encuentran un refugio seguro.
En España son dos mujeres las pioneras en este aspecto: Elena Tova y Laura Luengo, fundadoras de El Hogar y el Santuario Vegan, respectivamente. Ellas llevan décadas dedicando su vida a los animales, practicando lo que podría llamarse el activismo “extremo”: el más agotador física y mentalmente. Como ha explicado Laura en numerosas ocasiones, la salud mental se ve seriamente comprometida cuando se es la responsable de la vida de cientos de animales enfermos, con secuelas, que necesitan una serie de cuidados diarios, todos y cada uno de los días del año.
Admiro profundamente a Laura, Elena y a todas las personas que se dejan la vida en santuarios o refugios. Su trabajo no solo ofrece una vida a cientos de animales, sino que los saca de su anonimato y los muestra cómo realmente son. Los cerdos son sociables, las ovejas, cariñosas… ¿Cómo es posible saber esto si son privados de libertad, de cuidados y mandados al matadero cuando solo son bebés? Se nos enseña que no son más que un trozo de carne destinado a satisfacer nuestros deseos y ¿qué pasa con los suyos?
Una gran revolución en un mundo volátil y vacuo

¿Podría estar justificado tanto sufrimiento si fuera necesario? Las principales sociedades dietéticas a nivel mundial tienen claro que una dieta 100 % vegetal es adecuada para cualquier momento de la vida. En este aspecto, Lucía Martínez abrió el camino en la divulgación como nutricionista en España, con su libro “Vegetarianos con ciencia”. Se ha convertido en el manual de referencia para llevar una alimentación plant-based basada en la evidencia científica.
El veganismo sigue siendo hoy en día una gran revolución en un mundo volátil y vacuo. Ser vegana en un mundo que no lo entiende es una prueba diaria. Lo es en una sociedad que no llega a comprender por qué existen personas como nosotras. Sin embargo, el día que te pones en la piel del resto de animales y entiendes que sus vidas son tan importantes como la tuya, ya no hay marcha atrás.

Y en la NEWSLETTER cada semana más recomendaciones directas a tu mail y te llevas DOS REGALOS, el mapa de MADRID VEGANO y el EBOOK “Fuera dudas, miedos y confusiones. Te doy 12 soluciones”