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Mi Cabra Vegana cumple dos años

Mi Cabra Vegana (Plaza de la Reverencia, 4. Metro Pueblo Nuevo) cumple dos años este 19 de julio. Nos unimos a las felicitaciones y aprovechamos para charlar con su fundadora, Lourdes Medina Ribagorda que nos cuenta cómo comenzó su andadura en el movimiento antiespecista y cómo se decidió a fundar un negocio para trabajar en un ambiente acorde a su ética y principios morales.

Madrid Vegano: Una de las cuestiones que más llama la atención de Mi Cabra Vegana es su “inmediatez”, es decir, cómo un par de meses después de haber dejado de comer carne, pensaste en crear este negocio. En estos momentos, con la perspectiva que da el paso del tiempo, ¿cómo valoras el proceso? y echando la vista atrás, ¿qué dudas y miedos te surgieron entonces?

Lourdes Medina Ribagorda: Es una maravilla. El año 2014 fue un año de ruptura en muchos aspectos de mi vida. Lo cierto es que, viéndolo con perspectiva, es como si me centrase, como si hubiera dado el paso definitivo para comenzar a vivir la vida que me estaba esperando. Tras dos años de activismo feminista y antiespecista, Mi Cabra Vegana se conoce como un tienda de alimentación con una fuerte carga políticosocial. Y eso me encanta. El groso de las personas que vienen a comprar lo hacen precisamente por ello. Saben que el dinero que se dejan en la tienda revertirá siempre en la lucha de quienes más nos necesitan y desde una perspectiva interseccional. Porque de nada sirve luchar contra una discriminación mientras ejercemos otras. Valoro mucho a aquellas personas que vienen a comprar lo que haya en la tienda, porque de eso se trata, de adecuar nuestras preferencias a lo que pequeños negocios como Mi Cabra Vegana podemos ofrecer y no al revés, como la dinámica capitalista y neoliberal nos ha acostumbrado. No formo parte de una cadena de herbolarios ni tengo como modelo otras tiendas de alimentación vegetal más grandes. Soy Mi Cabra Vegana, con un espacio de 20 metros cuadrados donde cada pensamiento va destinado a romper con el sistema de opresión en que vivimos. Y eso es algo que está en el ambiente, que se queda pegado, y genera sinergias muy bonitas de colaboración, sororidad y apoyo mutuo.

¿Dudas y miedos? Nunca he trabajado en una tienda, ni de alimentación ni de nada. Tampoco he llevado ningún negocio, ninguna web o redes sociales más que las mías personales. Todo era nuevo para mi. Mi zona de confort es algo que ha desaparecido y me encanta. Cuando descubrí que me estaba comportando con los animales no humanos de la misma manera que el patriarcado conmigo sufrí un shock. Lo resolví dejando de hacerlo. Sin tiempos ni transiciones ni nada.

Pero por mis venas laten Ribagordas… Soy una luchadora incansable y no podía quedarme ahí. Sin más. Pensé en la manera de incidir en las personas, de crear un lugar de encuentro, de lucha, donde viniese la gente e intercambiásemos ideas. Un refugio, un lugar seguro. Las personas comemos cada día. La estrategia fue entonces abrir una tienda de alimentación. Una alimentación que en esos momentos desconocía… ¿Miedos? Desde que en un piquete de huelga escuché a un policía nacional a caballo decir a otro: “los pasamos por encima”, y lo que hicimos fue hincar más fuerte los pies en el suelo y apretar los brazos unos contra otros, he perdido el miedo. Si no sale este proyecto saldrá otro.

MV: ¿Cómo fueron los inicios de Mi Cabra Vegana? ¿Cómo se integró la tienda en el barrio de Pueblo Nuevo?

LMR: Mi tienda es tan bonita… Recuerdo cuando fui a verla. Plaza de la reverencia… Como la reverencia a la vida de la que hablaba Donald Watson. Se llamaba La Despensa Ibérica, con su bandera de España y dos piernas de cerdo a ambos lados del escudo en vez de columnas. Y ahora… El barrio está encantado. Sabe que en Mi Cabra Vegana hacemos cosas. Saben que ayudamos a quienes lo necesitan, cuando les surgen dudas sobre donaciones, vienen, cuando tienen cosas para humanos o no humanos, vienen. Saben que esta cabra loca se pasa media jornada laboral pensando y ayudando. Lo saben porque me ven no parar. Los eventos, las huchas, las donaciones, la ropa, los enseres, el coche siempre lleno de cosas. Es tan bonito ser punto de referencia…

Granel Mi Cabra Vegana

MV: El concepto Mi Cabra Vegana aúna dos ideas: “alimentos 100 % vegetales”, siguiendo una política antiespecista, y la venta a granel, buscando la reducción de embalajes, bolsas… y como consecuencia la sostenibilidad ambiental, ¿cómo ha funcionado este tándem?

LMR: De maravilla. Ser consecuente es eso. Es llevar una alimentación 100% vegetal o vegetariana (las veganas somos las personas, el veganismo es un posicionamiento político ante una injusticia, ante la discriminación que constituye el especismo) y, a su vez, generar el mínimo residuo posible. En la cabra no hay bolsas, ni siquiera de papel, por ejemplo. Dicen que en 2050 no habrá vida en el mar…

MV: Además de su espacio físico en Madrid, Mi Cabra Vegana realiza envíos en la Península y a las islas Baleares y Canarias, ¿cuáles son los alimentos estrella en tienda física y online?

LMR: Sin duda, los vegalomos de la Cooperativa Vegasun, las veggie burgers de Veg&Bite, los gofres de The Cookies Company y la sobrasada de Avus. Son cuatro proyectos pequeñitos y preciosos. Nos complementamos a la perfección. Si hay que preparar algún evento, pedir algo rico, colaborar en algún proyecto, ahí están. Las adoro. Somos lo que hacemos y ellas siempre llevan como bandera la solidaridad y el apoyo mutuo.

Exterior Mi Cabra Vegana

MV: Las degustaciones solidarias se han convertido en un sello de Mi Cabra Vegana, ¿cómo surgieron y qué balance haces? Además el 6 de mayo te encargaste de la organización del “Vegan Street”, una jornada de concienciación animalista a pie de calle, ¿cómo valoras su recepción? ¿Contará con una segunda edición?

Las degustaciones solidarias surgen, como todo lo que hago en la tienda, de la necesidad de hacer cosas.

¡No paro! Y mi cabeza tampoco para. Si los días tuviesen 40 horas, pasaría las 40 horas pensando. Es increíble cómo estar centrada y saber para qué estoy aquí consiguen que aproveche todo el día… pensando. Y haciendo claro. El balance es muy, muy positivo. La clientela habitual ya sabe que no hay nada gratis en la cabra. Si les doy algo, o hay comida por ahí o lo que sea, tiene que haber hucha. ¡Es que ni me dejan regalarles nada! Me emociono. También donan comida rica para las degustaciones…Somos manada…

El Vegan Street fue una de esas ideas que surgieron de una casualidad. Si una asociación vecinal podía plantarse en la plaza, yo también. Y lo hicimos. Conté con la ayuda maravillosa de una mujer excepcional. Somos equipo. Valoro el Episodio I de forma muy positiva. La gente demandaba ya un espacio no comercial, donde los protagonistas fuesen los animales no humanos que rescatan, salvan y cuidan las asociaciones animalistas y protectoras. Esa es la seña de identidad de Vegan Street. Y la teoría. Porque sin teoría no somos nada. Tenemos la obligación de formarnos políticamente, el movimiento está pasando por un momento en que la despolitización es grande. Personas muy jóvenes que llegan al veganismo sin ligarlo a ningún movimiento emancipatorio. Ahí existe un hueco que debemos ocupar. El veganismo no son recetas, ni un pequeño espacio reservado a productos vegetales dentro de un gran supermercado carnista con la finalidad de capturar un nuevo nicho de mercado, domesticándolo. El veganismo es lucha y por ello debemos formarnos sabiendo de dónde viene el movimiento por la liberación animal, en qué punto estamos y cuáles son nuestras tareas.

Vegan Street está llamado a ser grande… habrá más de todo, claro que sí.

MV: En tu página web explicas que te gusta escuchar las motivaciones de las personas que se acercan a la tienda, ¿cuál es la que más te ha sorprendido o marcado?

LMR: La historia que más me ha emocionado es la de Fabián… Entró en la tienda en agosto de 2015, “he visto la tienda y soy vegano desde hace poco y quería ver qué es lo que tenéis. No he traído mucho dinero, pero otra vez que venga ya compro muchas más cosas…” Le enseñé la tiendecita, presentado a Tizón, hablamos de Peta y de cómo tomó la decisión “no podía ver sufrir más animales”, de su madre que al principio se resistía y ahora ya lo acepta,”¿cuántos años tienes? Tengo 15″, “aliméntate bien, cualquier duda que tengas me preguntas por favor, es muy importante que estés sano”, de lo bien que viene una tienda así en un barrio “es que no me lo puedo creer, antes me tenía que ir al centro y vivo aquí al lado”. Cuando se fue, todo nervios y las vergüenzas y timideces de sus quince años, le di un abrazo: “dame un abrazo enorme, me encantas”. Luego lo escribí en el facebook de la cabra… y nos pusimos a llorar todas de emoción. Esa historia me marcó.

Estanterías Mi Cabra Vegana

MV: Un pilar básico en Mi Cabra Vegana es la visualización de discriminaciones análogas al especismo como el machismo, racismo, xenofobia, LGTBfobia…, ¿cómo valoras la aceptación de su conexión en el movimiento antiespecista?

LMR: Cuando di el paso al veganismo pensé, ingenua de mí, que las personas veganas serían feministas y anti cualquier tipo de discriminación. Pues no. En estos dos años he visto de todo, cosas muy buenas y positivas, y cosas terribles. El movimiento está plagado de machistas y no podemos consentirlo. Es momento de que las feministas nos unamos y los echemos o, al menos, desligarnos por completo de ellos, sus acólitos y defensores. Porque ni todo vale ni vamos a consentir actitudes patriarcales en el movimiento por la liberación animal. Sé que hay gente que no viene a la cabra por mi ideología, y es algo que me encanta. Por ejemplo, hablar siempre en femenino persona levanta ampollas a determinada gente. Era una apuesta que, dos años después, he ganado. Soy feminista, feminista de las de “joder con las feministas”. Contestataria, irreverente, maleducada y fan de Valerie Solanas. Las guerras no se ganan con flores ni corazones.

MV: Para finalizar, ¿cuál es tu visión de Mi Cabra Vegana en los próximos años?

LMR: Siempre he dicho que el monte de mi cabra es el mar, pero creo que de momento, mi vida y mis acciones pertenecen a Madrid. Estrategia. Tengo tantísimas ideas y proyectos en la cabeza… En primer lugar, ganar el dinero suficiente para contratar a una persona, vegana y feminista claro. Tener tiempo para pensar con tranquilidad, para escribir (me encanta escribir), para organizar y hacer. Nunca mi cuerpo y mi mente han estado tan en sintonía. Me encantaría que Mi Cabra Vegana diese suficiente dinero para vivir y llevar a cabo cada uno de mis pensamientos. Y como Mi Cabra Vegana es un proyecto de vida, de cambio, de ruptura, de sinergias, de acción…, no es necesariamente a través de una tienda de alimentación desde donde conseguir mis metas. La cabra es una idea, una forma de entender el mundo y enfrentarse a él. Porque sí, no me sonrojo al decirlo: necesito mucho dinero para llevar a cabo todos los proyectos que conviven conmigo desde que despierto hasta que me acuesto. Proyectos feministas y proyectos antiespecistas. Yo quiero cambiar el mundo, somos lo que hacemos. Y soy una bestia, no me voy a rendir nunca.

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