home Activismo, Editorial, Moda, Novedades, Organizaciones ¿Por qué lana no? (y III)

¿Por qué lana no? (y III)

En la primera parte de ¿Por qué lana no? nos centramos en lo que ocurre con las ovejas y su miserable vida como superproductoras de lana y en la segunda parte, contamos lo que les sucede a las cabras por su lana. En esta tercera parte explicamos qué ocurre con los conejos, pero también con las llamas, las alpacas o las vicuñas.

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CONEJOS

Nos centramos en el terrible maltrato que sufren los conejos de los que se obtiene la angora. Según la RAE, la angora es la lana obtenida a partir del pelo del conejo de Angora. Al igual que el cachemir o el mohair se considera una fibra de lujo y se puede encontrar en numerosas prendas como suéteres, mitones, guantes o sombreros. El conejo de Angora es un tipo de conejo originario de Turquía que se cría por su lana, pero en la actualidad el 90 % de la angora del mundo proviene de China. PETA realizó una esclarecedora investigación para mostrar las terribles condiciones en las que malviven estos conejos en estas granjas.

  1. A los conejos les arrancan la piel cada tres meses desde que cuentan con ocho semanas de vida hasta que tienen entre dos y cinco años. ¿Por qué no son esquilados? Porque los pelos largos valen más y es arrancándolos como se consiguen más y también porque, de esta manera, se logra entre un 50 y 75 % mayor cantidad de pelo y de mayor calidad.
  2. Son inmovilizados con las patas atadas, suspendidas en el aire y o estiradas sobre tablas. Evidentemente quienes les arrancan la piel no tienen ninguna consideración por ellos y suelen herirlos -dejan partes de su cuerpo en carne viva– con las herramientas que utilizan para privarles de su pelo. Al finalizar esta tortura se quedan inmóviles, aturdidos y conmocionados en sus jaulas. Los conejos se aterrorizan con facilidad y son propensos a sufrir ataques al corazón en situaciones estresantes. Esto hace que un 60 % muera en uno o dos años.
  3. En la naturaleza viven en madrigueras subterráneas, mientras que en estas granjas malviven solos en jaulas de malla de alambre no más grandes que sus cuerpos -este material les produce cortes en las patas. Esto hace que enloquezcan porque son animales muy sociables y porque en este escaso espacio no pueden moverse ni saltar ni correr ni cavar. En esas precarias jaulas no tienen protección frente al frío y cuando les arrancan el pelo, no tienen manera de mantener el calor corporal.
  4. Son animales muy limpios, pero en las granjas son obligados a vivir rodeados de sus excrementos y orina. El hedor de la orina les produce irritaciones e infecciones en sus ojos.
  5. Las hembras producen más lana que los machos, por eso en las granjas más grandes los machos que no están destinados a la reproducción son matados al nacer.
  6. Entre los dos y cinco años, los conejos que han sobrevivido a esta tortura son colgados boca abajo, les cortan la garganta y sus cuerpos se venden como carne. Un conejo de angora cuidado y respetado puede vivir entre 6 y 9 años.

ALPACAS, VICUÑAS Y LLAMAS

PETA también ha mostrado el maltrato que sufren otros animales cuyo pelo es usado para suéteres, bufandas y otras prendas. En un terrible vídeo mostró cómo se trata a las alpacas, al igual que las llamas, cuando van a ser esquiladas. Al resistirse eran trasladadas con violencia a los puestos de esquilado; eran lanzadas contra mesas, algunas de ellas estaban embarazadas; después eran inmovilizadas y tiraban de sus patas con tanta fuerza que casi las desencajaban de las caderas. Como sucede con ovejas y cabras, la esquila rápida y sin ningún cuidado ocasionó enormes heridas en las alpacas que fueron cosidas sin usar ningún analgésico.

Las vicuñas, que están emparentadas con los camellos y las llamas, viven en los Andes y son explotadas porque su lana es uno de los materiales más valiosos para la industrial de la moda. Para obtenerlo, las vicuñas salvajes son acorraladas, inmovilizadas y esquiladas, esto las aterra y hace que algunas resultan heridas y otras mueran. Al igual que con ovejas y cabras, los esquiladores trabajan por volumen y no guardan ninguna precaución. Dedican menos de un minuto y medio por animal. La lana de estos animales crece muy lentamente. Cada vicuña solo produce 100 gramos cada por lo que para la confección de un abrigo se requiere 42 animales.

En el mercado cada vez existen más alternativas a la lana y respetuosas con el medioambiente: algodón orgánico o reciclado; lyocell o tencel que procede de pasta de madera; cáñamo; bambú o r-PET, material creado, a partir de plástico reciclado.

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