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Olaia Freiría, Daniel Dorado y Ruth Toledano en la I Jornada de defensa del movimiento por los derechos animales

Ayer se celebraba la I jornada sobre “La defensa del movimiento por los derechos de los animales”, organizada por la Sección de Derecho de los Animales del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM). La activista Olaia Freiría, el abogado y presidente de la sección Daniel Dorado y la columnista de opinión y editora del blog de derechos animales El caballo de Nietzsche en El diario Ruth Toledano fueron los ponentes de esta jornada en la que recordaron en primera persona lo que vivieron durante la detención de los activistas animalistas en 2011 acusados de una suelta de visones tras la denuncia de varias personas dedicadas a la industria peletera. La instrucción de este caso se extendió durante cuatro años hasta que, finalmente, el juzgado acordó el sobreseimiento debido a la inexistencia de pruebas incriminatorias contra ellos.

Olaia Freiría fue uno de los activistas detenidos y uno de los tres a los que se les decretó prisión preventiva, por lo que permaneció en el Centro Penitenciario de Teixeiro durante 20 días. En aquellos momentos, formaba parte de la Fundación Equanimal y ayer recordaba cómo vivió esa dura experiencia. Mientras que Daniel Dorado fue el primer abogado en incorporarse a su defensa y analizaba la magnitud, dificultad y el reto que supuso este caso en su carrera profesional tanto por su complejidad como por su implicación personal al conocer a gran parte de los detenidos. Ruth Toledano analizaba el tratamiento informativo que dieron los medios de comunicación a la noticia. Mostraba en su intervención que careció de rigor informativo en la gran mayoría de los casos.

Olaia Freiría era la primera en intervenir y comentaba cómo fueron los primeros momentos después de que la Policía entrara en su casa, la registrara y se llevara algunos objetos personales que aún no le han sido devueltos. «Desde mi punto fue una violación de mi intimidad, una indefensión que no puedes evitar«, explicaba a los asistentes de una manera sosegada y pausada. «Hasta que no leí el auto no sabía lo que pasaba. Allí constaba la lista de los otros imputados. Me estaba llegando la información de la gravedad del asunto. No tuvimos nada que ver con la liberación de los visones. En la comisaría me encontré a mis compañeros de Galicia y allí decidimos ponernos en huelga de hambre. No comíamos y perdíamos la noción del tiempo», relataba sobre sus primeras horas privada de libertad.

Aseguraba que su experiencia al ser detenida no fue tan mala como la de otros compañeros que se encontraron con policías encapuchados y portando fusiles en sus casas. Ella fue a la primera persona que le decretaron prisión preventiva y la trasladaron a la prisión de Teixeiro. Después fueron encarcelados en el mismo centro penitenciario dos compañeros más y recordaba que algo que le daba mucha energía era poder cartearse a diario con ellos. Pronto le comenzaron a llegar noticias del apoyo en España e internacional que estaban recibiendo y comenzó a recibir muchas cartas a diario.

Recordaba la intervención del juez Vázquez Taín que frente a la prensa los calificó como personas que causan terror. «Se saltó la presunción de inocencia y nos consideraron ecoterroristas (ecoterrismo es un término creado por la industria ganadera). Otra cuestión fue la violación del secreto de sumario. Salieron imágenes en televisión. Era algo perfectamente planificado. Estábamos siendo investigados. Todo estaba orquestado para desacreditarnos no, a nosotros, sino al movimiento de derechos animales», explicaba. Sin embargo, su suerte cambió cuando hubo un cambio de juez de instrucción (tenía relación con la industria ganadera) y su sustituta decretó el archivo del caso al no tener pruebas.

Contaba que no se esperaba ser detenida y que por eso, llegó a la cárcel débil física y anímicamente. «Aquello me sirvió para comparar mi situación con la de los animales que defendemos. Su situación es infinitamente peor. Me da reparo compararlo». reconocía.

«Es un estigma y por otro lado es un alivio porque no vas a la cárcel y no tienes que pagar multas millonarias», reconocía y afirmaba que sigue marcada por su detención, aunque reflexionaba: «Llevamos con orgullo lo que estamos haciendo por los animales. Somos conscientes de que es un ataque a todo el movimiento. Cuanto más eficaces seamos más atacados vamos a ser«.

El segundo en intervenir fue Daniel Dorado que recordaba que en 2011 se dedicaba a trabajar en una empresa y que colaboraba con algunas organizaciones animalistas, pero que aquello supuso un punto de inflexión en su trayectoria profesional. «Para mí era una experiencia que, en un principio, pensé que me desbordaba porque era un delito», recordaba y explicaba que le comenzaron a llamar y se organizó para viajar a Galicia. Reconocía que no encontraba ningún sentido a lo que estaba pasando.

Durante los interrogatorios escuchó preguntas «muy ridículas» y otras con las que querían que confesaran que habían abierto jaulas y soltado visones. «Yo esperaba que iban a salir todos en libertad», compartía, pero cuando supo que una persona había sido encarcelada, consideró una buena noticia que finalmente «solo» fueran tres personas las que ingresaron en prisión. «Fue bastante impactante y sentí indefensión como jurista porque mandaban a inocentes a prisión», relataba. Explicaba que el secreto de sumario se iba prolongando y que se enteró por los medios de comunicación de lo que este contenía. Ante la actitud del juez instructor pensaba que se iba a ir a juicio. Sin embargo, al cambiar de juez, su sustituta decidió archivar el caso porque no había «indicios incriminatorios en los delitos que se les imputaban».

El abogado recalcaba que se tomaron siete años de instrucción para un caso que no tenía indicios incriminatorios, además analizaba que la resolución «avala la actividad que estas asociaciones realizan». «Este activismo es legal según la audiencia provincial de Santiago», comentaba. «El hecho de entrar en granjas para documentar la situación de los animales no es considerado un delito», enfatizaba.

Ruth Toledo se encargaba de cerrar la jornada repasando el trato que dieron los medios de comunicación a esta noticia. Como denominador (casi) común, no contrastaron fuentes, faltó rigor informativo y lo más grave fue que la presunción de inocencia brilló por su ausencia. «Estaba impactada por ver a tantas personas detenidas de esa manera y con semejante operativo. Como activista estaba impactada y como persona que trabaja en los medios de comunicación, lo viví con indignación«, explicaba.

Analizaba que la información que llegaba a los medios de comunicación solo podía salir de miembros de la Guardia Civil, del Ministerio del Interior o de los juzgados. Además resaltaba la gran ignorancia de los agentes mediáticos, de las cabeceras y de los periodistas. «No contrastaron la información. Los grandes medios están al servicio de los grandes lobbies», apuntaba y añadía que el día anterior a las detenciones había salido una investigación sobre granjas de cerdos en Cuatro. «Salió a la luz el día antes. Eso me hace cuestionar que las detenciones fueran una casualidad», señalaba.

Toledano recogía titulares y noticias de distintos medios y tirando de hemeroteca se podía leer como «El Mundo» los llamaba «Ecologistas radicales» y los vinculaba con el Frente de Liberación Animal. También los culpaba de ataque contra tiendas de «mascotas» y aseguraba que habían liberado animales de granjas, circos, y zoos. Todo esto eran resaltados y titulares y para ver que esto era de lo que se les acusaba y que no estaba probado había que leer el cuerpo de la noticia. El Correo utilizaba la misma información, pero citaba su fuente que era el Instituto Armado. Antena 3 los calificaba como «comando de ecoterroristas»; ABC resaltaba lo agradecidos que estaban los productores de visón tras la detención de los ecoterroristas y en El País, se preguntaban si eran ecoterroristas o solo unos friquis.

Solo Henrique Mariño en Público trató la información correctamente. Comentó que eran doce miembros del movimiento animalista y tuvo en cuenta su presunción de inocencia, además añadió el siguiente dato: «La Guardia civil se desmarca del término ecoterrorismo porque no existe en el ordenamiento jurídico español».

Ruth Toledano concluía con la siguiente reflexión: «No se puede liberar a nadie cuya libertad no sea usurpada y comprometida». Todos los medios hablaban de liberación, apuntaba y recordaba la columnista a Freud para definir el acto fallido, conocido también como desliz freudiano, que es aquel acto que pone de manifiesto una expresión diferente e incluso contraria a la intención consciente del sujeto. Puede presentarse en la acción, en el discurso verbal o en un gesto. El resultado obtenido no es el que explícitamente se perseguía alcanzar, sino que ha ocurrido un reemplazo que escapa a la consciencia del sujeto actuante.

Foto | Madrid Vegano

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